JAMMERS Y ANTIJAMMERS EN MÉXICO, DESINFORMACIÓN Y REALIDADES

El uso de dispositivos para mitigar los efectos de los inhibidores de señal, como una herramienta para disminuir el riesgo de robos al autotransporte de carga, va en aumento, sin embargo, hasta el momento no existe en México un sistema o herramienta que realmente deje fuera de función a los también denominados jammers, señalan especialistas en esta industria.

“Hoy por hoy, no hay una tecnología que sea como tal antijammer, lo que hay en el mercado son dispositivos que ayudan a detectar su funcionamiento”, comentó Víctor Manuel Presichi, Presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Rastreo y Protección Vehicular (ANERPV).

Pero para entender cómo funciona un sistema para combatir a los inhibidores de señal, primero es necesario definir qué es un jammer.

Jammer 01

 

Son generadores de señales electromagnéticas que emulan la transmisión de una comunicación inalámbrica. Estas señales viajan en ondas y una tiene una frecuencia, amplitud y potencia. Así, los jammers repiten una señal en la misma frecuencia para que se empate en la comunicación que se requiere para llegar a un dispositivo móvil. Digamos que en el espectro genera basura para que el receptor no pueda recibir y traducir mensajes”, explicó.

Por ello, se han creado diversas soluciones tecnológicas para disminuir el riesgo que representa el uso de los inhibidores de señal. Lo anterior, debido al incremento de robos al transporte, el cual, de acuerdo con SensiGuard  creció 30% en México durante el segundo semestre de este año, comparado con el mismo periodo de hace dos años.

 

“Lo que hacen los dispositivos ‘contra jammers’ es que reaccionan ante la identificación de que se está enviando basura al espectro. Se ha utilizado de manera coloquial la palabra antijammer para referirse a que tienen mecanismos de reacción como alarmas, paros de motor o cierre de puertas, pero no es que elimine sus efectos, pero es una solución que ha funcionado mucho al sector”, aclaró Víctor Presichi.

 

A diferencia de otros países, donde se utilizan inhibidores de señal para elevar la seguridad o evitar el espionaje, en México este tipo de tecnología ha sido adoptada por organizaciones criminales para el robo a transportistas, delito que acumuló ocho mil 756 casos de enero a septiembre de 2019, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Hasta ahora nada puede anteponerse a los jammers, por lo que hay que atacar a la delincuencia desde la organización, la prevención y la coordinación con las autoridades, para lo cual ya hay decretos de ley que fortalecen esta inciativa.

 

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