Consumo de drogas, un problema latente en el transporte.

Ciudad de México. La organización Mejora Continua para el Transporte (MCT) llevó a cabo el webinar “Drogas y seguridad”, el cual fue impartido por la directora general de la organización, quien se enfocó en la prevención de adicciones en el transporte.

De acuerdo con la experta, una adicción o dependencia no se manifiesta de manera inmediata, implica un proceso que comprende una serie de fases que van desde el uso de droga, pasando por el abuso hasta llegar a la dependencia.

El uso se refiere al consumo ocasional de la droga, y no causa efectos negativos en las personas, ni físicos, psíquicos y sociales.

El abuso ocurre cuando la droga que se consume en mayor cantidad, con más frecuencia y no importa si daña la condición física psicológica o social.

La adicción es un síndrome donde existe una fuerte necesidad por el consumo de droga, daña gravemente la salud y ocasiona el abandono de otras áreas de la vida laboral, familiar o social del individuo.

Enfatizó que en el transporte se registran los tres estratos anteriores, concentrándose la mayoría en el caso de abuso, aún sin negar que existen adictos, pero el tratamiento de cada caso es diferente.

Algunos de los criterios que señaló fueron:

Tolerancia: el conductor requiere consumir cantidades cada vez más mayores de droga para experimentar los efectos deseados.

Abstinencia: se conoce como malestar físico y psíquico caracterizado por ansiedad, sudoración, taquicardias, alucinaciones, temblores, entre otros y se presenta al interrumpir abruptamente el consumo de alguna droga.

Consumo de la droga en cantidades o periodos mayores de los que se pretende.

Intentos fallidos por dejar las drogas.

Empleo de mucho tiempo en conseguir, consumir o recuperarse de los efectos de las drogas.

Abandono de otras actividades sociales, laborales o recreativas.

Factores de riesgo organizacional

Turnos que alteran el ciclo del sueño debido a turnos de trabajo nocturnos o demasiado largos que exigen mantenerse alerta.

Trabajos repetitivos y escasamente motivadores como cadenas de producción.

Fácil disposición de alcohol o sustancias ilícitas.

Estrés laboral, que sólo se orientan a metas.

Trabajos sin contacto con compañeros.

Supervisión o liderazgo inadecuado.

Organizaciones laborales que toleran el consumo de sustancias nocivas.

Exigencias de rendimiento demasiado alto o bajo.

Sustancias ilícitas que se consumen en el transporte

Anfetamina, metanfetamina, cocaína, alcohol, marihuana, peyote y psicofármacos como ansiolíticos, hipnóticos y el Ritalín.

Según la experta, dicha sustancias son de fácil acceso en las conocidas “cachimbas”, donde nadie asegura la composición de lo que se vende, ni las reacciones que pueden provocar.

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Cuáles son los efectos al consumirlas

Las anfetaminas, metanfetamina y el Ritalín, suelen mantener despiertos a los conductores por largos periodos, pero pueden causar vértigo, agitación, alucinaciones, cambiar percepciones y reacciones, falta de coordinación, descontrol en el manejo de una unidad, exceso de confianza al volante, somnolencia o fatiga, conducción agresiva y peligrosa, por lo que su consumo pone en gran riesgo a las empresas del transporte.

Sánchez afirmó que en los últimos años ha incrementado el uso de las metanfetaminas en operadores del transporte pesado, causando alucinaciones o delirios, lo cual puede dar resultados mortales estando a bordo de un tráiler, tanto para el operador para quienes lo rodean.

Deteriora el estado físico del conductor, pues presenta resequedad bucal, afectaciones en los dientes, falta de juicio y llegan a practicar conductas de riesgo.

Si la adicción está muy avanzada, pueden atentar contra la empresa empleadora con tal de conseguir las sustancias, en ocasiones recurren al robo de llantas, combustible, mercancía, entre otros. También ocasiona estrechar relaciones con el crimen organizado.

El consumo de drogas en su mayoría ocasiona inconformidad en sus salarios, disminución de ingresos a su familia y también provoca el incremento en la rotación de personal en las empresas.

Personalidad del consumidor de drogas

Presentan constantes cambios de estado de ánimo; baja autoestima; irresponsabilidad; poca o nula conciencia de la enfermedad; ansiedad y depresión; va en contra de las figuras de autoridad y las normas; se aísla de su entorno social.

Recomendaciones para las transportistas

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), recomiendan a las empresas dedicadas al transporte, diversos lineamientos en caso de detectar uso de drogas en sus operadores, los cuales se centran en: enfoque basado en pruebas; concientización del uso de enervantes y su impacto en la siniestralidad; prevención en toda la empresa, no sólo en los operadores; acuerdo de participación de todas las áreas de la empresa; evitar discriminación sobre todo en aquellos que hayan dado positivo en un antidoping; garantizar confidencialidad en la aplicación de pruebas y formalizar cadenas de custodia. Proveer atención a casos de adicción. Inclusión en la formación de un nuevo colaborador y mantener la legalidad establecida por la SCT, en disposiciones laborales y en materia de salud.

De acuerdo con Sánchez Rivera, actualmente no existen datos oficiales públicos que les ayude a dimensionar el problema de los operadores del transporte de carga inmersos en las drogas, sin embargo, estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) arrojan que la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas.

La depresión que por sí sola representa 36.5% del total y el alcoholismo con 11.3%. En un análisis realizado por la OMS en 1996, sobre el diagnóstico situacional en salud mental, se detectó que cinco de las causas líderes generadoras de discapacidad en el mundo se refieren a trastornos mentales.

Según datos del INEGI, en la Encuesta Nacional de los Hogares 2017, se detectó que integrantes del hogar de 12 años y más con sentimientos de depresión, el 32.5% se ha sentido deprimido; el 66.9% nunca ha sentido depresión y el 0.6% no lo sabe.

La Jornada.

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